El mal en la literatura infantil.

 

George Bataille en una entrevista que le hicieron para un programa de televisión explicaba el significado del “mal” en la literatura a propósito de su libro “La literatura y el mal“. Bataille entiende que hay dos clases de mal que se oponen entre sí, a saber, hacer el mal y actuar mal. Él plantea ahí una necesidad imperiosa del mal en la literatura, porque si el mal se aleja de la literatura, ésta inevitablemente se vuelve aburrida.

En efecto, en la literatura la angustia está implicada y la angustia siempre está implicada sobre algo que va mal, que amenaza terminar muy mal. Y es poniendo al lector en la perspectiva, o al menos en la posibilidad, de una historia que terminará mal, ante esa perspectiva desagradable, ante esa tensión, la literatura deja de aburrir.

Vale decir que si la literatura pretende prescindir del “mal” difícilmente podrá acompañarnos en un momento de hastío. En la tradición literaria hay un debate sobre los cuentos infantiles para niños, siempre está presente ese eterno debate de qué leer con los niños. Cuando hablamos de “literatura infantil” ¿estamos hablando de cuentos con características propias? En relación a esto escribí un artículo sobre cómo inyectar deseo de leer y que en el presente artículo seguiré abordando con la pretensión de encontrar una posible respuesta, valiéndome de los aportes de Bataille, el cuentista Saki y el escritor censurado Oscar Wilde.

En relación a la literatura y el mal la docente e investigadora Marcela Carranza empieza su artículo “La literatura al servicio de los valores, o cómo conjurar el peligro de la literatura” con el siguiente fragmento del “Prefacio” de Oscar Wilde a “El retrato de Dorian Gray“, obra acusada de inmoral y decadente por los contemporáneos del autor:

Un libro no es, en modo alguno, moral o inmoral.
Los libros están bien o mal escritos.
Eso es todo.

La maestra y licenciada en letras esboza en el artículo en cuestión su desacuerdo con la misión moralizadora de los cuentos infantiles, que en muchas ocasiones han sido editados con una tabla de “valores”. En oposición, la docente De Sousa Silva escribió argumentando a favor de esta tradición, rastreando la génesis de los cuentos que efectivamente tenían un fin pedagógico en sus comienzos.

En este sentido intento salir de la lógica del género “cuentos infantiles para niños”, y en un taller de lectura y escritura que vengo realizando con niños de primaria propongo lecturas de cuentos alejados de las aulas. En ese propósito de “inyectar deseo de leer” en los pequeños lectores me encuentro en la búsqueda constante de relatos que puedan sacudir la curiosidad, el interés, el deseo de leer, en esos cuerpos tan activos, presos de la jovialidad y curiosidades tan propios de, que Jasper calificó tan perspicazmente como, los “primeros filósofos”.

En este afán de “inyectar deseo de leer” propongo lecturas fuera de los cuentos que se leen en las escuelas, en el taller son imprescindibles las fabulas de Esopo que son un claro ejemplo de moraleja (enseñanza), con esos pintorescos personajes de la jungla, saliendo de la etiqueta de “literatura infantil”, educando sin suprimir la estética literaria de esa manera tan sutil.

Con el proyecto en cuestión los niños fueron enseñándome que se encuentran hastiados de la literatura en general, justamente por lo que Bataille plantea analizando “el mal” en escritores como Kafka y Baudelaire.

En este sentido, el escritor Saki nos fue de mucha ayuda, como un primer bastón para encaminarnos hacia senderos más entusiastas por donde transitar con la literatura. En efecto, en su “Narrador de cuentos“, o “El cuentista“, el escritor ironiza sobre la manía de repetir las mismas historias en todos los cuentos, a saber, “un relato lamentablemente desprovisto de interés acerca de una niña que era buena, y que se había hecho amiga de todos debido a su bondad, y que fue finalmente salvada del ataque de un toro furioso por varias personas que la admiraban por su virtud“. En el cuento de Saki presenciamos cómo inmediatamente uno de los niños se cuestiona si a caso no la hubieran salvado si no fuera tan buena… Pronto los infantes quedan entusiasmados con un nuevo cuento con la simple expresión “horrorosamente buena”, algo había cambiado, el cuento de repente adquirió encanto…, y  parece ser que la presencia del mal había producido una seducción indecible. El cuento adquirió mucho interés, se trata de la tensión, de la angustia que mencionaba Bataille.

Culmina el cuento del narrador de cuentos con un final trágico pero lejos de ponerse a llorar, la menor de los niños concluye “el cuento empezó mal, pero tiene un final muy  hermoso“, la mayor de los niños agrega “es el cuento más hermoso que haya escuchado jamás“,  y finalmente “es el único cuento hermoso que haya escuchado jamás“, dijo el tercero de los niños.

Siguiendo estos claros indicios, para continuar con mi cometido, en esta semana compré los cuentos completos de Oscar Wilde, si bien estoy trabajando con niños de primaria de 8 años, los cuentos que leemos están calificados como para la secundaria. Pero al presentarme en el taller con “El ruiseñor y la rosa” de Wilde he logrado conseguir mucho interés en mis alumnos, tanto así que pudimos realizar la exégesis del cuento, hacer el resumen y responder una pregunta maliciosa de esta servidora…

A decir verdad, todo surgió de manera imprevista, unas horas antes de que empiecen las clases, (ya había preparado un pequeño cuento que no me convencía del todo) googleé los cuentos “para niños” de Oscar Wilde y me encontré con un pequeño cuento llamado “El ruiseñor y la rosa“. Al ver que era un cuento sumamente corto lo leí a  las apuradas y me apresuré en ir a una librería cercana a mi casa a comprar el libro de cuentos de Wilde, lo volvería a leer de ida a la clase (llego en 30 minutos). Cuando ya tenía el libro en mis manos, viendo el índice encontré el título en cuestión (además ya tenía asegurada todas las reliquias que contiene el libro). Pero cuando me propuse leer el cuento, mientras viajaba, me encontré con una prosa mucho más elaborada que la que había leído a las apuradas en Internet, y además un relato muchísimo más extenso, si bien lo leí sin dificultad alguna, ya temía el fracaso en la clase.

Afortunadamente todo mi pesimismo fue desmentido. El cuento no sólo logró entusiasmar deseo de leer sino que además estuvimos entretenidos escribiendo un resumen durante una hora. Al parecer Wilde tiene ese no sé qué que nos tiene encantados. El amor es un tema que le interesa mucho a estas pequeñas criaturas hablantes habladas e introducir un poco de esa angustia, de la finitud existencial, no causa estragos sino que más bien ocurre lo que tan bien pudo detectar Bataille.

Referencias:

-En YouTube: entrevista a Georges Bataille sobre “La literatura y el mal”.

-Artículo: ¿Cómo inyectar deseo de leer?

-De Sausa Silva, S. (2008). Literatura: ¿destreza literaria o pedagógica? en Babar.

-Carranza Marcela (2006). La literatura al servicio de los valores, o cómo conjurar el peligro de la literatura, en Imaginaria.

-En Ciudad Selva: SakiEl cuentista.

-En A dormir.com, adaptación cuento infantil de El ruiseñor y la rosa de Oscar Wilde.

-En PDF, Oscar Wilde, El ruiseñor y la rosa.

 

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Autor: Lavinia Laviosa

¿Cómo podría describirme si toda imagen como representación es efímera? La misantropía me habita. Hikikomori de un Königsberg de Py., criada en una familia religiosa hasta la adolescencia, exiliada a Baires por leer Nietzsche. Estudiante de Filosofía en el estigma del ostracismo. Imaginaria de relatos existenciales en las páginas escritas durante el insomnio y tituladas "Letargia", proyecto de novela dejada de empezar. Creadora de la revista de divulgación filosófica “Miserére Filosofía“. Editora en “Nietzsche Musik“, página dedicada a difundir las variadas piezas musicales del filósofo, filólogo, poeta y músico Friedrich Nietzsche. Colaboradora en "Nietzsche Studio" grupo de Facebook dedicado a las traducciones y divulgaciones de las obras del filósofo Nietzsche. Responsable de "La stoa infantil", taller de lectura y escritura con niños y niñas de primaria.

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